Había una vez en un lugar hermoso, lleno de montañas verdes llamado Catatumbo, una pequeña semillita que amaba ver volar a las mariposas.
Ella descubrió que cuando los tiempos eran difíciles o hacían ruidos fuertes, solo tenía que cerrar sus ojitos, respirar profundo y recordar que la paz es como una hermosa flor que crece fuerte dentro de su corazón.
Autora: Lic. Ángela María Díaz Vivas